Nuestra forma de gobierno eclesiástico es presbiteriana. La palabra presbítero viene de la palabra griega que significa anciano. Por consiguiente, una de las características distintivas del presbiterianismo es el gobierno de los ancianos.
Hay dos tipos de ancianos:
- Está el anciano docente, que es el ministro de la Palabra, el pastor, que es llamado por Dios y ordenado por la Iglesia para que predique la Palabra.
- Y están los ancianos gobernantes, que son hombres de la congregación que se unen al ministro para gobernar la Iglesia y ejercer supervisión espiritual.
Esta distinción se encuentra claramente expresada en el Nuevo Testamento: “Los ancianos que gobiernan bien sean tenidos por dignos de doble honor, mayormente los que trabajan en la palabra y la enseñanza (1 Ti 5:17).
Además de estos no hay otros oficiales en la iglesia permanente del Nuevo Testamento además de los diáconos, los cuales son responsables de los asuntos temporales de la iglesia.
Si bien este aspecto de la Iglesia no es esencial para la salvación, sigue siendo uno de los puntos de revelación divina y, por lo tanto, no debe pasarse por alto. ¿Cómo se puede conservar todo el consejo de Dios si un gobierno bíblico no es establecido y defendido?
Si bien estamos de acuerdo en que el detalle rígido de organización que marcó el Antiguo Testamento no debe buscarse en el Nuevo, el cual disfruta de una libertad mucho mayor, de todos modos, afirmamos que las características principales de la nueva forma de gobierno pueden discernirse claramente en la historia de la iglesia cristiana primitiva como se ve en el Nuevo Testamento. Así que las Sagradas Escrituras si enseñan cual es la forma correcta de gobierno eclesiástico, como se ve claramente en el artículo de este enlace. Toda la Iglesia de Cristo debe seguir el patrón establecido en la Palabra de Dios.
Al examinar los principios principales que entraron en la forma de gobierno de la iglesia de los apóstoles demuestra que la forma de gobierno eclesiástico era presbiteriana. La característica central de este sistema de gobierno es que confía el gobierno de la Iglesia en subordinación a Cristo a los presbíteros o ancianos en su capacidad corporativa.
Los siguientes seis principios caracterizaron el gobierno de la iglesia cristiana primitiva:
- Los oficiales eran elegidos por el pueblo.
- El oficio de un obispo y el de un anciano eran idénticos.
- Había una pluralidad de ancianos en cada iglesia.
- La ordenación era un acto del presbiterio— es decir, de la pluralidad de ancianos.
- Existía el privilegio de apelar a la asamblea de ancianos; y el poder del gobierno era ejercido por ellos en su capacidad asociada.
- La única Cabeza de la Iglesia era el Señor Jesucristo.
Solo el presbiterianismo conforma estos seis principios. El sistema episcopal, donde la iglesia es gobernada por una jerarquía de obispos y arzobispos, como sucede en el anglicanismo, no se conforma a ni siquiera uno de estos principios. La independencia, la cual aboga que cada iglesia local puede cumplir el gobierno eclesiástico dentro de sus propios límites, solo se conforma a algunos de ellos.
El presbiterianismo, siendo el único sistema que tiene la aprobación de las Escrituras, es por consiguiente del derecho divino, establecido por la voluntad de Jesucristo.