Los asuntos espirituales son los más profundos y más importantes asuntos con los que tenemos que tratar. No hay nada más importante. Debemos prestarles toda nuestra atención, como lo hizo Lidia a quien “el Señor abrió su corazón para que estuviera atenta a lo que Pablo decía” (Hch 16:14).
Una concentración tan completa no es la que muchos tienen cuando usan el Internet. Los estudios muestran que la mayoría de las personas no leen los sitios web palabra por palabra, frase por frase, párrafo por párrafo. En lugar de eso, buscan palabras y frases que resalten, volando como mariposas de una página a otra. Esto puede hacer que el Internet esté lejos de ser ideal para proporcionar ayuda espiritual, ya que no es la manera de resolver los asuntos más serios que afectan nuestras almas eternas e inmortales.
La introducción al libro ‘Anxious Inquirer’ (El indagador ansioso)24 muestra la manera correcta de leer para sacar el mayor provecho espiritual, ya sea que estemos leyendo páginas impresas o electrónicas en la pantalla de una computadora o el teléfono. Sus instrucciones incluyen lo siguiente:
- Lee en privado, solo con Dios.
- Lee con seriedad.
- Lee con oración.
- Lee reflexivamente, meditando.
- Lee consecutivamente, en orden. Debemos resistir la tentación de la facilidad del internet de saltar de un lugar a otro casi aleatoriamente.
- Lee los textos bíblicos citados.
En asuntos espirituales, no solo se puede usar el internet sin sabiduría; los libros también se pueden leer sin sabiduría, cuando se pasa de una página a otra o cuando solo se lee la conclusión. Pero con el internet, debemos tener especial cuidado de no permitir que el formato o la presentación nos desvíen de la lectura cuidadosa. La esperanza que tenemos y por la cual oramos es que el material proporcionado aquí para ayuda espiritual se use sabiamente y que a través de esto, la bendición del Señor traiga un verdadero provecho espiritual.
En primer lugar, animamos a cualquiera que tenga necesidad de consejo espiritual a ir a los medios públicos de la gracia y que acudan con diligencia a la predicación de la Palabra de Dios. La predicación es el medio de gracia que el Señor más usa para salvar a los pecadores y edificar a Su pueblo. “Agradó a Dios salvar a los creyentes por la locura de la predicación” (1 Co 1:21).
Se puede contactar a nuestros ministros en persona, por correo electrónico o teléfono. Los detalles de los ministros actuales de la Iglesia presbiteriana Libre se pueden encontrar en ese enlace.
Sin embargo, sabemos que para algunos, estos medios no siempre serán posibles o prácticos, por lo tanto, proporcionamos la siguiente información para su beneficio. Además de eso, sabemos que el Señor a menudo bendice la lectura de buenos libros espirituales y confiamos en que Él bendecirá el material que se proporciona aquí para el bien de las almas inmortales, aunque esté en un formato distinto.
Nada puede ni debe tomar el lugar de tener tratos personales con Dios. Esto se refiere al estudio de la Biblia con oración. El Señor Jesucristo dijo: “Escudriñad las Escrituras, porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí” (Jn 5:39). Solo la Biblia puede hacernos sabios “para la salvación” (2 Ti 3:15). La promesa no ha cambiado: “Todo aquel que invoque el nombre del Señor será salvo” (Ro 10:13).
Hay dos grandes asuntos que las almas enfrentan en su camino a la eternidad y las siguientes páginas ayudan a abordar estas cosas: