Para muchas personas la Navidad es uno de los eventos sociales más importantes del año. Invierten mucho tiempo, energía y dinero en sus preparativos para esta temporada festiva. En ningún otro momento del año hay tantas fiestas, cenas y eventos sociales. Se organizan visitas familiares y los niños esperan con gran anticipación. Las imágenes de la navidad abundan: Paisajes victorianos nevados, camellos cruzando el desierto y el inevitable Papá Noel. Con sus colores, calidez y alegría, para muchos la Navidad es el punto más alto del calendario festivo.
La Navidad, desde luego, tiene una dimensión religiosa. En medio de los adornos, compras y luces de colores está la idea de que se está celebrando el nacimiento de Jesús. Los villancicos navideños suenan en las esquinas y en las tiendas. Las imágenes de madre e hijo, ángeles, pastores y estables aparecen en las vitrinas de las tiendas y las iglesias. Muchos van a la iglesia a cantar villancicos. Todo esto contribuye a la atmósfera inconfundible y única del tiempo de Navidad. Puesto que es de importancia cultural y se asume que nuestro país es en su mayoría cristiano, pensar que un cristiano no celebre la navidad puede parecer extraño. Pero hay razones firmes por las cuales los cristianos que se interesan seriamente en la Biblia se apartan de esta temporada festiva por completo. El riesgo de que ser considerados poco sociables o demasiado estrictos se sopesa en sus conciencias por una cantidad de hechos en cuanto a la Navidad y su compresión de la enseñanza de las Escrituras.
Los orígenes de la Navidad
Muchos están conscientes de que el origen de la Navidad se halla en la observancia pagana del solsticio de invierno. Ni Cristo, ni los apóstoles, ni ninguno de los cristianos de la iglesia primitiva celebraron algo que pudiera describirse como la Navidad. Solo después del siglo cuarto después de Cristo la Iglesia de Roma introdujo la idea de una ceremonia a la mitad del invierno, la misa de Cristo (de donde proviene la palabra en inglés “Christmas”), una forma de hacer el cristianismo más atractivo a los paganos. Si la iglesia protestante retendría o no la Navidad dependía del grado en que los principios y prácticas de Roma fueran considerados aceptables. Donde fueron repudiadas como contrarias a las Escrituras, la Navidad también fue repudiada. Así que hasta hace muy poco, el reconocimiento de la Navidad era insólito en muchas iglesias.
Las mentiras de la navidad
La fecha actual del nacimiento de Cristo está en disputa. Por lo tanto, es incorrecto inventar una fecha. Cristo nunca quiso que el maravilloso evento de Su nacimiento se asociara con rituales paganos o que se transformara en una festividad anual. Como sucede con la fecha de nacimiento del Salvador, mucho de lo que las personas asocian con la Navidad es simplemente falso. Sin embargo, el cristianismo está interesado en la verdad sobre todas las cosas. La Biblia es la Palabra de Dios. Jesús dijo: “Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida” (Jn 14:6). Simplemente no hay lugar en la fe y la vida de un cristiano para la falsedad deliberada. Los Diez Mandamientos le prohíben mentir (Ex 20.16) y por lo tanto no puede ir a la par con mentiras de ninguna forma. No debe fingir que Cristo nació el día de Navidad. No acepta el mito de Papá Noel. La Biblia identifica al diablo como un mentiroso (Jn 8:44) y por lo tanto, el cristiano no puede tener nada que ver con cualquier cosa que considere mentira, no importa cuán “inofensivo” sea considerado por los demás.
La verdadera adoración cristiana
El cristiano se interesa en cómo adora a Dios. La Biblia es su guía en este asunto. Las Escrituras dicen que se debe adorar a Dios en Espíritu y verdad (Jn 4:24). No se da lugar a imágenes o Ídolos que puedan confundirse con ellos (imágenes de María, Jesús, los ángeles, etc.). El segundo mandamiento comienza diciendo: «No te harás imagen ni ninguna semejanza de cosa alguna que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra” (Ex 20:4). Las escenas de la natividad que abundan en las casas, escuelas e incluso iglesias son una violación flagrante de este mandamiento. La descripción demasiado común del Hijo de Dios en forma de muñecos de plástico no es más que blasfemia.
El Día santo de Dios
Mientras muchos ven la navidad como un día santo, Dios no lo ve así. El día que Dios designó para santificarse es el primer día de la semana, el Sábado cristiano. Este es el día que mandó que todos santificaran y que usaran para descansar del trabajo y las recreaciones terrenales (Ex 20:8). El Señor Jesucristo dijo que el Sábado fue hecho para el hombre (Mc 7:27), lo cual significa que al designar un día de cada siete como día de descanso y alabanza, Dios estaba pensando en el bienestar de las personas. El Sábado cristiano o Día del Señor también se nos dio para enfocarnos en el tema de la redención, donde la resurrección de Cristo el primer día de la semana es central (Lc 24:1; Hch 20:7).
El verdadero Cristo
Jesucristo es descrito en las Escrituras como “varón de dolores y experimentado en quebranto” (Is 53:3). Era el Hijo del hombre, que no tenía dónde recostar la cabeza (Lc 9:58). Fue clavado en una cruz por los pecados e iniquidades de otros. Los aspectos casi religiosos de la Navidad son cosas que alejan a las personas de la verdad del Evangelio que Jesús vino a declarar. Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores (1 Ti 1:15). En lugar de unirnos al mundo en los placeres de la Navidad, los verdaderos seguidores de Cristo deberían escuchar Su voz, como se encuentra en la Biblia, y procurar servirlo de las maneras que Él lo prescribe.